
A la señora Lola le gustaba mirar la televisión
del vecino del segundo. Siempre tenía las ventanas abiertas y a
mediodía ponía documentales muy interesantes sobre lugares que le
recordaban a su niñez. Sin embargo, últimamente le empezaba a costar
distinguir lo que ocurría en la pantalla, pues no era muy grande y, ya
se sabe, los años no perdonan.
Pero ocurrió
que un día a mediodía, a la hora del documental, la ventana estaba
cerrada. La señora Lola empezó a preocuparse. ¿Y si hoy el vecino no
abría las ventanas? ¿Y si hoy no ponía la tele? Faltaban sólo unos
minutos. Se lo iba a perder. La señora Lola se estaba poniendo
nerviosa.
Entonces la ventana se abrió y el vecino del segundo se
asomó y gritó. "Señora Lola, mire lo que he comprado. Es para usted". Y
se apartó. Tras él había una enorme pantalla de sesenta pulgadas
encendida y un documental de jirafas puesto.
La señora Lola sonrió, cerró levemente los ojos y asintió. Las jirafas pueden ser mudas, pero no desagradecidas.
3 comentarios:
Sencillo y precioso, tanto el cuento como la ilustración.
Cuando nosotros no teníamos tele mirábamos la del vecino de enfrente, como Lola, pero el imbécil en lugar de alegrarse cerraba la ventana. Bah!
¡Qué bueno!
Me ha gustado un montón. La verdad es que se os echaba de menos, lo comentábamos hace poco Aurora y yo.
Un placer disfrutar de vuestra creatividad.
Gracias por compartirla
Hola! Me gusta el relato y me encanta el proyecto.
(Entré en los Ácaros y me sorprendió ver actividad y nuevos seguidores:????!!!!)
Me alegra encontraros de nuevo.
Besos
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